Nueva York despertaba despues de no haber dormido. Despertaba, dejando un cálido amanecer que resplandecía por toda mi habitación, que se colaba por la enorme ventana desde donde se veía la magnifica vista de uno de los barrios mas conocido, Manhathan.
Era inimaginable que cada mañana pudiera ver algo tan sorprendentemente nada más levantarme, y aveces pienso la suerte que he podido tener al ver nacido en esta maravillosa ciudad y de, por supuesto, haber tenido el dinero suficiente para comprarme este piso. Aunque claro esta, que cada persona que viva en un espacio que realmente le guste y en un país totalmente distinto le pasaría lo mismo que a mi. Para mí, esto es lo único que hace que me saque una sonrisa cuando me esperaba un largo día de rutina y mezclado con un poco de estrés, espero que esto cambie pronto.
Son las 7 de la mañana y el sol no a hecho nada mas que hacer su gran salida al escenario, pero a pesar de ser tan temprano el parque mas grande, Central Park, esta asta arriba de gente corriendo, paseando y haciendo deporte para despejarse un poco de la dura realidad y digamos "empezar con buen pie" el día antes de ir al trabajo. Y eso hacemos todos los que vivimos en esta ciudad que estábamos aburridos de lo mismo todos los días, incluyéndome a mi misma, aunque me encanta mi trabajo, estar al lado de las víctimas y conseguir un poco de justicia para ellos, simplemente me estresa un poco o mejor dicho, mas de la cuenta, cuando se pone ante mi un caso difícil y los policías que llevan el caso no hacen nada para ponerlo en orden, solo hacen como si colócaran el caso en un cajón, estando todo desordena y lo cierran para que la abogada de turno, yo, se haga cargo de todo.
Así que, como ya he dicho, todas las mañanas me coloco mis mallas, una camiseta y una sudadera, y finalmente me peino y salgo de mi apartamento, y me dirigió hacia el parque. Llego pronto, lo tengo muy cerca, miro hacia todos los lados y justo, como decía, ya esta lleno de gente. Cogió mi móvil y me engancho los cascos para escuchar un poco de musica y finalmente empiezo a correr a un trote con buen ritmo.
Durante el camino, voy saludando a alguna gente que ya de por si, por salir tanto a correr, los conozco de vista y incluso algunas veces corro junto a algunas de esas personas para concentrarme de mientras en una animada conversación. Ustedes, posiblemente piensen que es altamente imposible conocer a gente saliendo a hacer un poco de ejercicio, pues yo os digo absolutamente lo contrario.
Durante estos paseos podemos encontrarnos con gente, algunos ya con hijos, que están a punto de casarse, que están saliendo con alguien, que están enamorados y no se atreven a dar el gran paso, que se están divorciando, que no saben que hacer en la vida o que están aburridos y critican a la gente. Te puedes encontrar cualquier tipo de persona y hablarte de su vida como si te conociera de tods la vida y contarte sus mayores problemas que puedan tener, simplemente porque necesitan que alguien les escuche y le den algún que otro conejillo que les pueda ayudar y enclarecer cualquier problema que tengan, pero hay que reconocerlo algunos de ellos son unos pesados.
Ya sabéis esas típicas personas que su vida es una completa vida de mierda y siente la necesidad de compartir sus problemas con las distintas personas de este inmenso mundo. Un ejemplo y el que por cierto mas se puede ver es cuando te empiezan a contar lo capullo, los malos que han sido con ellos, hijo de ... y ocho mil sinónimos auténticamente parecidos, es el novio o el marido que ha roto con ella y le han puesto los cuernos, y como se suele decir bien puestos. Aunque realmente lo que no aguanto es que sean repetitivos contando una vez y otra vez la misma historia. Y resulta, que cuando me cuentan su terrible historia, me entran unas ganas enormes de decirles de una santísima vez que se callen de una vez.
Lo mismo es cuando empiezan a contarte hay toda su vida y tu dices quillo pasa de página, ¿ Qué te ha dejado? Vale, pues vuelve a la realidad y deja de amargarte la vida, busca a alguien mejor y ya que estamos déjame en paz.
Pero, aun así, a si fue como conocí a una persona que estaba completamente hundida, su nombre Sara Cruz, que se a convertido en mi mejor amiga y que por cierto consiguió salir de ese terrible pozo donde estaba encerrada. Una encantadora mujer puertorriqueña de unos 25 años, no mas, muy trabajadora y vive por su lavor, ser empresaria, y que al salir de donde se encerró y dejarlo todo, empezó a vivir su vida como nadie. Con solo decir que en menos